"Conversaciones que sanan: el corazón del mentoring y el coaching"

El poder de las grandes conversaciones


Estamos inmersos en la era de la información o también llamada la era digital, donde el movimiento de la información se volvió más veloz que el movimiento físico. Pero a su vez podríamos mencionar que estamos en una era donde las conversaciones son cada vez menos frecuentes y nuestros tiempos en pantalla son cada vez mayores, entregándonos esa sensación de falsa cercanía. Sacks, Schegloff y Jefferson (1974) consideraron la conversación como “una actividad verbal oral de carácter interactivo y organizada en turnos de palabra”. Cestero (1994) siguiendo esta corriente de investigación la complementa como “una actividad fundamentalmente lingüística, de interacción social, con una estructura y unas unidades propias e independientes.   

Una conversación requiere atención, empatía, interés genuino, observación, entre muchas otras cosas, en pocas palabras, requiere tiempo y cierto esfuerzo de nuestra parte. Si las conversaciones tienen que competir con las pantallas, desde el punto de vista del esfuerzo/resultado/satisfacción, la contienda es desigual. Con las pantallas vemos lo que queremos o simplemente lo modificamos de acuerdo a nuestro interés particular, por lo cual tenemos control sobre aquello. En las conversaciones, en cambio, existe una dinámica de la que no se tiene el control total sobre su dirección. A su vez estas presentan diversos matices en relación a la corporalidad, tonalidad, ritmo y emociones, por nombrar algunas. Adicionalmente generan un espacio de co-creación y diversos aprendizajes.    

La doctora en sociología y psicóloga de Harvard Sherry Turkle autora del libro “En defensa de la conversación”, nos habla de cómo nuestros dispositivos están redefiniendo las relaciones humanas, “nos estamos acostumbrando a una nueva forma de estar juntos pero solos, cada uno inmerso en su pantalla”, “los móviles nos ofrecen la ilusión de la compañía sin las exigencias de la amistad y la ilusión de la amistad sin las exigencias de la intimidad”. En su libro nos plantea que aún estamos a tiempo de conversar.

            Las conversaciones forman relaciones personales, pero también nos enseñan a dialogar con nosotros mismos y a relacionarnos en un espacio de introspección. Por lo demás, estas tienen efectos sobre la creatividad, colaboración y desarrollo humano, son el campo de entrenamiento de nuestra empatía.

            La EMCC (European Mentoring & Coaching Council) define Mentoring como “Una relación de aprendizaje que implica el intercambio de habilidades, conocimientos y experiencia entre un mentor y un mentee a través de conversaciones de desarrollo, intercambio de experiencias y modelo de rol. La relación puede cubrir una amplia variedad de contextos y es una asociación bidireccional inclusiva para el aprendizaje mutuo que valora las diferencias”.

Paul Anwandter en su libro “Manual de Mentoring Profesional” describe el mentoring de desarrollo como un proceso esencialmente conversacional, donde existen dos personas, un “mentor” (quien facilita el desarrollo y aprendizaje) y un “mentee” (quien se desarrolla y aprende), llevando estos aprendizajes a áreas específicas de trabajo, carrera, educación, salud, vida, entre otras. Donde el mentor representa una persona que ha sido entrenada y capacitada para facilitar el aprendizaje y desarrollo de consciencia tanto del mentee como de sí mismo. A su vez destaca que dentro de los beneficios para el mentee se encuentra la adquisición de perspectivas diferentes, desafío a los supuestos, aumento de autoconciencia y confianza en sí mismo, y otros.

            En los tiempos actuales donde se requiere de personas con mentes más flexibles y adaptables, conscientes de su responsabilidad con ellas mismas, con la sociedad y el planeta, el mentoring de desarrollo les devuelve a las conversaciones el valor y la importancia que merecen, llevándolas de forma profesional a la vida cotidiana y/o laboral a través de grandes y poderosas conversaciones.  

Hoy sigo confirmando que el poder real de transformación está en las conversaciones auténticas. La palabra compartida con presencia es medicina.

Ojalá este artículo te haya recordado eso que ya sabías: que conversar de verdad nos cambia.

¿Con quién necesitas tener una gran conversación?

un abrazo para ti 💜 

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